Con corazones agradecidos: Celebrando 25 años de Sacerdocio
El próximo viernes, día 24, hace veinticinco años (en 2001), me arrodillé ante mi obispo en Nellore, India, y fui ordenado sacerdote para siempre. Durante estos años, he celebrado los sacramentos con gran alegría y gratitud.
Con un corazón alegre, doy gracias a Dios Todopoderoso, quien me creó, me redimió y me llamó al sacerdocio. Esta vocación es un don precioso, y permanezco profundamente agradecido por la gracia de mi vida y de mi sacerdocio.
El llamado al sacerdocio no es un asunto privado; es un llamado dado por Dios a través de la Iglesia. Somos ordenados no para obtener honores o reconocimiento, sino para el servicio. Servir al pueblo de Dios es la razón misma por la cual Cristo y Su Iglesia me llamaron —a mí y a todos los sacerdotes— a este sagrado ministerio.
Al celebrar este aniversario, me siento colmado de gratitud: primero hacia Dios, y luego hacia mi familia, mis amigos y todos los fieles, especialmente hacia la maravillosa gente de aquí en Firebaugh. Las palabras no bastan para expresar plenamente mi aprecio por su bondad, su apoyo, sus oraciones y su aliento.
Los invito cordialmente a unirse a mí el próximo domingo, 26 de abril, a las 10:30 a. m., para una Misa de Acción de Gracias en la Escuela Católica de San José.
Que Dios los bendiga abundantemente. Los recuerdo en mis oraciones y los encomiendo a Su amoroso cuidado.
¡Gracias sean dadas a Dios, y a ustedes, Su pueblo!
